Los alias de Aurea 1: Entelequia

Vivía en una pequeña ciudad costera, junto a mi padre, con quien tenía una tensa y casi inexistente relación. Por suerte contaba con mis amigas: Raquel, Esther, Fabiola y Mónica. Como las Spice Girls no podíamos ser más distintas, y sin embargo, éramos inseparables. Juntas formábamos algo mayor, a lo que yo me aferraba incluso cuando empezó a resquebrajarse, moviéndonos en un ambiente arriesgado por sus excesos nocturnos que enfrentábamos de distinta manera.
Siempre he tenido la impresión de nadar contra corriente y esa sensación se incrementó la primera vez que me enamoré. Tenía casi quince años y estaba a punto de experimentar muchas primeras veces. Él me puso un apodo, un alias para mí y no sería el único en hacerlo. Voy a presentarte a los amores de mi vida, puede que entre estas páginas encuentres alguno de la tuya, puede que veas algo de ti en mí, o puede que simplemente debas dejarte llevar para vivir, soñar, sufrir y amar conmigo.
Soy Aurea, una chica como tú, una chica con una historia real, como la vida misma.
Te invito a descubrirla.
Los alias de Aurea 2: Resiliencia

Con el corazón roto, decidí abandonar mi querido Mar Mediterráneo y emprender una nueva vida en Madrid, lejos de todo lo que conocía. Sin embargo, la realidad que me recibió distaba mucho de mis expectativas. Me encontré perdida ante los desafíos cotidianos y las dificultades que minaban mi confianza y esperanzas. Afortunadamente, encontré un refugio inesperado en el Poblado Pitufo, un lugar que se convirtió en mi hogar gracias a sus habitantes, quienes me brindaron amistad, apoyo y una nueva perspectiva de la vida.
Pero incluso así, no todo fue fácil. Enfrenté desafíos internos y externos que pusieron a prueba mi determinación y fuerza. Además, encontré amores que desafiaron mi entendimiento del corazón y las relaciones tal como las conocía. Los lazos emocionales que formé también me llevaron a situaciones complicadas y decisiones difíciles. Comprendí que la madurez no se limita únicamente a afrontar los desafíos, sino que es un viaje de autodescubrimiento. Descubrí partes de mí misma que desconocía y aprendí el verdadero significado de la felicidad y la madurez.
Soy Aurea, y mi historia es real: una historia de crecimiento, de aprendizaje y de amor.
Estoy lista para compartirla y llevarte en este viaje conmigo.